martes, 25 de noviembre de 2014

Amor descontextualizado.

No sé cuanto tiempo tengo que esperar pero siento que no puedo moverme. Sigo esperando que salgas por la puerta otra vez, en bucle. Me pica la cara de las lagrimas. Sería mucho más facil enfadarme, ponerme a gritar histérica perdida que aceptar este dolor. No sé cual es la parte que mas miedo me da, pero volver a casa impone bastante. Quizá cualquier sitio se vea ahora diferente. Mi cama será un abismo, lo pre-temo. Tú viniste a invadir el país, a secuestrarme. Y de alguna manera lo has conseguido. Has invadido mi vida aquí con tu presencia, cada rincón ahora sabe diferente y por supuesto me has llevado contigo. Mi mente sigue de tu mano y mis labios siguen besándote. Que difícil es ver las letras que escribo con esta cortina de nostalgia mojándome la mirada. Qué difícil vivir en realidad. Aunque sean cosas pequeñitas, que difícil volver a empezarlas todas. Me había hecho a la idea, de ti y de la felicidad. En cuatro días me lo he creído todo eterno y ahora no me salen las cuentas y me faltan los momentos por todas partes. En cada lagrima se diluye una de las ganas del resto de cosas que me quedan aqui y poco a poco quedan todas esparcidas en esta despedida que muy a mi pesar ya forma parte del pasado. Que quedan días para el reencuentro, que si, que estoy viviendo una oportunidad increíble. Que me venga a contar otros cuentos la soledad y la tristeza, que esta vez no me creo nada. Y no paro de repetirme que las cosas son lo que quieres que sean. Pero a veces decidimos a ciegas lo que podría ser y no tenemos en cuenta lo que nunca será y así las cosas dejan de ser lo que quieres para ser lo que debes. Y tú que te seguirás sin creer los historias que dicen eso de la ciudad de la luz o del amor pero hasta donde yo sé juntos los hemos reafirmado palabra por palabra. Pero ¿qué es París sin tu mitad completándome, sin tus ojos donde verla reflejada, sin el calor que me trae el hogar de tu cuerpo? ¿Qué es París sin ti? Nada más que el amor descontextualizado.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cruce.

Necesito tinta para rellenar ese espacio que me da tanto miedo estropear. Las primeras impresiones siempre fueron importantes y yo que tiro más de sonrisa que de comodidad intento plantar mis mejores galas. Y poco a poco, ir regándolo todo con pomposa realidad y bien escogida la sinceridad a sabiendas consecuente de un fallo de seguridad. Porque a puertas abiertas siempre entró curiosidad.

martes, 11 de noviembre de 2014

Trazos.

Hay dos mundos entre nosotros,
y una balsa con alas a las puertas de mi cama.
Hay razones para no declarar
en este juicio a media voz de inocencia,
y una oportunidad de plata.
Hay pasado sin pasar,
y futuro por presentar.
Y tú, versión de versiones,
te reseteas en el último minuto,
cambiando por completo el rumbo
de lo no acontecido todavía.

martes, 30 de septiembre de 2014

Cité.

El suelo se mueve a mis pies y yo me mantengo fija intentando retener el equilibrio que sé que llevo dentro. Desde el suelo, ojos abstractos me suplican desde una plana posición. Y por la ciudad caras duras estampadas en el muro de la realidad, dando relieve a una historia de color aun en curso. Me mantengo entre el telón sintético de la obra de mi vida y las marionetas parecen más muertas que nunca. Me dirijo a un mundo real, a un lugar en el que he estado cientos de veces y aun así extraño a menudo, cuando las decisiones son las que deciden el contexto. Observo las testas del publico y comprendo la insatisfacción crónica que les posiciona tan lejos de la escena. Inviernos no buscados se posan sobre su fachada con púberes ganas de alcanzar un ayer.


viernes, 19 de septiembre de 2014

No sé si estoy aquí o allí.

Ahora que la soledad se presenta tan grande pienso en nuestras veces, o en mis veces contigo. Pienso en los momentos y los abrazos y en todo eso que sentía. Que aunque en el fondo supiera que era solo mío, era precioso. Y no sé si es porque eres la cosa más inmensa que he sentido recientemente o que ahora tengo apagados los músculos que accionan mi alegría. No sé pero me pesa y no es nostalgia. No es lo que se supone que debería sentir por estar fuera de mi origen, no, no tiene nada que ver. Es la pura carencia, la carencia en carne viva. La falta de unos brazos que me sujeten el corazón a golpe de caricia, de unos besos que se coman mis miedos. Alguien que me devuelva la fe, la luz, las ganas. Aunque ahora me concentre muy muy fuerte en los retos diarios que lo ocupan todo y me anestesie de novedad. 




Tengo la misma sensación.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Non.

Discutir a distancia tiene un ventaja y una desventaja. La ventaja es que la discusión se puede terminar de un momento a otro, la desventaja es que la comunicación se puede terminar de un momento a otro. Y se te quedan los sentimientos calvados en la garganta y no sabes si es mejor retomar la conversación o eso lo va a empeorar todo. Pero ¿por qué a miles de kilómetros seguimos con las disputas que teníamos a centímetros? ¿es que acaso no es suficiente la añoranza para inundarnos de tristeza que le tenemos que sumar sal a la herida? Basta, me niego. 





No voy a llorar y decir que no merezco esto, porque
 es probable que lo merezca pero no lo quiero 
por eso me voy, qué lastima, pero adiós.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Abrazos

Hoy que la profecía se cumple y marcho. Hoy que no reconozco la realidad y me gusta, realmente, quien soy. Hoy que lo tengo todo y no quiero nada. El tiempo se deshilacha y de repente como gato, veo en la oscuridad. Cada postal una promesa y una cara oculta. La tinta de las sorpresas derramada sobre el calendario, emborronando las fechas de sueños. El futuro florece y me brotan plumas de los hombros. Cada paso que doy por ésta, mi ciudad, hace que mude mi piel y camaleón de mi, bailo por las esquinas, releyendo cada calle. Todas las lecciones que entendí, cada mano que me guió, van, lentamente peregrinándome la memoria.  




Tengo ganas de vivir